“Semillas de Kivu”, el emotivo documental de nuestros socios Carlos Valle y Néstor López, aborda uno de los conflictos más devastadores del mundo, donde la violencia sexual es utilizada sistemáticamente como arma de guerra contra mujeres en la región de Kivu. El cortometraje sigue la labor del ginecólogo y activista congoleño Denis Mukwege, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, en su esfuerzo por reconstruir las vidas de las sobrevivientes de estos crímenes en el Hospital Panzi. Este proyecto conmovedor no solo captura el dolor y la lucha de estas mujeres, sino también su capacidad de resistencia y esperanza. La pieza fue reconocida en el certamen Abycine y ahora ha sido preseleccionada para los Premios Goya 2025, posicionándose como una importante voz en defensa de los derechos humanos. Hoy, hablamos con sus creadores para conocer más sobre su experiencia y el mensaje que buscan transmitir.

Carlos y Néstor, enhorabuena por la preselección a los Premios Goya 2025. ¿Qué significa para vosotros esta oportunidad en la categoría de Mejor Cortometraje Documental?

Carlos: Significa que esta historia y esta realidad puede llegar a más gente, que es el objetivo. Los cortos funcionan así, no te hacen caso hasta que se consigue algún hito relevante. En este caso el empujón del Goya va a permitir que al menos un momentito se mire hacia Kivu, que es lo primordial. Estos premios sirven para eso, ojalá podamos crecer y que pueda llegar más lejos.

La historia de Semillas de Kivu es, sin duda, desgarradora pero llena de esperanza. ¿Cómo surgió la idea de narrar la realidad de estas mujeres y el trabajo del doctor Mukwege?

Néstor: Comenzamos hace casi 7 años, 2017. A raíz de un proyecto anterior en el que estábamos trabajando relacionado con zonas en Paz tras conflictos violentos. A raíz de esa búsqueda conocimos en profundidad el conflicto en Kivu. Nos quedamos tan impactados que recurrimos a hacer algo, y al fin y al cabo, lo que sabemos hacer es cine. Después de ese momento y 7 años después, ahí seguimos. Nuestro compromiso es serio y firme.

Durante el proceso de creación y rodaje, ¿hubo momentos o testimonios que les impactaran especialmente o cambiaran su perspectiva sobre el conflicto en el Congo?

Carlos: Cambiar la perspectiva siempre pasa, aunque más que cambiarla es orientarla hacia una dirección, y en un documental hay que estar abierto a eso, al cambio. Las mujeres protagonistas podían tener uno, dos o hasta cuatro hijos no consentidos fruto de esas violaciones, y ahí seguían, empeñadas en “tirar palante”. Ese impacto cambió la película.

El cortometraje plantea la violencia sexual como un arma de guerra en conflictos armados. ¿Qué esperáis que el público entienda o reflexione tras ver este documental?

Néstor: Esperamos que entienda que la solución es difícil y que la única esperanza es la actuación de acción internacional, porque el conflicto es complejo y las consecuencias afectan a los locales. Queremos que se entienda, que mientras esto no pase, mientras no haya acción externa que busque solucionar esto, la única resistencia a la guerra son ellas. Porque la reinserción social en la misma sociedad que te ha expulsado, es una manera de resistir. Rehacer tu vida, es una manera de resistir a la guerra.

La figura de Denis Mukwege es central en esta historia. ¿Cómo fue el proceso de colaboración con su equipo en el Hospital Panzi, y cómo influyó su labor en la narrativa del cortometraje?

Carlos: Debido a la situacion del hospital fue difícil. El acceso, la llegada, compaginarnos... fue una lucha diaria y continua. Algo que es normal cuando tienes tantos pacientes a los que atender. Con el tiempo y tras meses de trabajo alcanzamos una gran confianza, y pudimos ir buscando lo que creíamos que faltaba, esto nos ha permitido construir la narrativa tan delicada e impactante a la vez.

Esta obra fue ganadora del X Concurso de Proyectos de Cortometraje de Amnistía Internacional y Abycine en 2021. ¿Qué apoyo recibieron de estas organizaciones, y cómo impactó en el desarrollo del proyecto?

Néstor: La entrada de Amnistía y ganar ese premio fue fundamental. Fue en 2021, en ese momento teníamos algunos apoyos locales, también una televisión, pero este proyecto aún le faltaba que entrara el ICAA y las autonomías de la coproducción, ya que iban a ser los apoyos más fuertes. Gracias al premio en Abycine pudimos armar un proyecto más sólido para que ese mismo 2021 acabara entrando el ICAA, iniciáramos rodaje y en el mismo 2022 pudiéramos cerrar todo. Sin ese premio, hubiera costado mucho más.

Desde el estreno de Semillas de Kivu, ¿hanrecibidoalgúntipo de retroalimentación por parte de comunidades, ONG o activistas que también trabajen en la defensa de los derechos humanos en la región?

Carlos: Acabamos de estrenarlo hace menos de un mes, es ahora cuando nos está llegando todo eso. La recepcion está siendo increíble. Las personas que trabajan en la zona defienden mucho el documental y aquellos que conocen el conflicto han acudido a verlo según han podido. Seguimos atentos a recibir el máximo feedback posible de estas personas que también consideramos referentes. Lo que nos ha sorprendido más, es que personas nacidas en Congo y expertos africanistas les haya gustado el documental, siempre es algo difícil, y ha sido una sorpresa vernos tan unidos.

Para aquellos jóvenes cineastas que buscan contar historias difíciles, ¿qué consejo les darían? ¿Cuáles creen que son las claves para acercarse con respeto y profundidad a temas tan delicados?

Néstor: Cuando sientes que debes contar algo, no hay mucha logica. Muchas veces, solo se siente. Por eso lo mejor que puedo aconsejar es que sientan. Si la historia te tira, si la pasion por contarla es más fuerte que la inaccion, acabarás haciéndola de una u otra manera. Eso es tener pasion por las historias. Lo difícil que sea hacerlo, pasa a estar en un segundo plano.
En cuanto a la segunda pregunta, es muy buena y es difícil de saber. No sé realmente como se hace. En el caso de Semillas de Kivu, tras tantos años trabajando con ellas, el respeto lo tienes integrado. La empatía es lo más importante, si la empatía está donde tiene que estar, es difícil saltar barreras que puedan jugar con la dignidad de tus protagonistas.

Por último, ¿qué próximos proyectos están considerando y cómo se relacionan con el mensaje que Semillas de Kivu transmite?

Carlos: La realidad es que mis proyectos pasados tienen más relación con "Semillas de Kivu" que los que estoy desarrollando para el futuro. Mi primer cortometraje como director, "La silla de la vida", era también un documental que centraba la atención en dos mujeres que luchan para salir adelante en su vida. En este caso, en un entorno mucho más cotidiano para mí, pues se filmó en mi pueblo y con el fin de mostrar la dignidad de dos ancianas que viven juntas y se apoyan mutuamente. Actualmente estoy desarrollando un largometraje de animación pero cuya temática nada tiene que ver con lo que trata "Semillas de Kivu".
Néstor: En realidad en todo lo que hago me interesa hablar de aquello que nos marca o impacta como sociedad. Ahora estoy finalizando mi siguiente cortometraje de ficcion, “Polígono X”, con una fuerte base en el racismo y la masculinidad mal gestionada. Ambos conceptos o esa manera desde el poder de ver el mundo también laten en Kivu. Hay un poco de Kivu ahí. También estoy a puntito de arrancar un nuevo documental en una zona en conflicto, sería el siguiente tras Semillas. Y esperamos que “Semillas de Kivu” sea largometraje documental el año que viene, después de que entrara RTVE.
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.