El cortometraje documental Puzzleak (Bortxaketaren jauregia), co-dirigido por Kote Camacho y una víctima anónima, es un testimonio impactante y valiente que denuncia las fallas del sistema judicial en casos de abuso sexual por parte de gente con poder. Preseleccionado para los Premios Goya 2025, la obra profundiza las vivencias de una víctima del caso del fotógrafo donostiarra Kote Cabezudo, exponiendo tanto los delitos como las reacciones institucionales que perpetuaron el sufrimiento. Este trabajo no solo destaca por su calidad narrativa, sino también por la implicación directa de una víctima en su realización, convirtiéndose en un grito de justicia y verdad.

1. Puzzleak es una obra profundamente personal. ¿Cómo surgió la idea de realizar este cortometraje y cómo se estructuró la colaboración con la víctima anónima como co-directora?

En realidad surgió de la necesidad de dar la vuelta a una situación insufrible para ella como denunciante, así como para mí, como alguien cercano a otra víctima. Si bien la red de captación, abuso y extorsión de Kote Cabezudo fue completamente silenciado durante años, en 2018, cuando todavía el fotógrafo y extorsionador se paseaba impunemente por Donosti, por fin el caso estancado en los juzgados vio la luz gracias al trabajo de denuncia y difusión colectiva realizado en redes. Y saltó a la prensa pero fue peor lo publicado que el previo silencio absoluto, y es que desde los medios de información trataron el caso básicamente como de “fake news”. Así lo etiquetó en radios y periódicos un ex-alcalde, con el apoyo de juezas, periodistas y políticos, algunas despistadas y otros tan involucrados como él. Aquellos que difamaban a las denunciantes como al abogado de las víctimas para quitar credibilidad a las terribles denuncias, en realidad se beneficiaban de la vulnerabilidad de las víctimas, a sabiendas de que le fotógrafo las tenía amedrentadas con imágenes denigrantes que tenían de ellas. Así que era muy fácil actuar públicamente como si ellas no existieran, bastaba con desacreditar a su abogado, mientras amenazaban por los medios de información que tenían controlados, con querellarse contra aquél que se atreviera a alzar la voz. Estaba claro que buscaban olvidarlas como si nunca hubieran existido. Eso es lo que quisimos romper, entre otras vías, a través del arte. Vaya que sí existen.   

2. La película denuncia tanto los abusos sufridos como las deficiencias del sistema judicial. ¿Qué esperas que Puzzleak aporte al debate público sobre la justicia y la protección de las víctimas?

Cuando se habla de “la protección de las víctimas” se me ponen los pelos de punta. Creo que es mejor dejar que cada uno aprenda a cuidar de sí mismo, y en todo caso, dentro de nuestras posibilidades, señalar y derribar a nuestros depredadores. Quiero pensar que este cortometraje muestra de manera bastante clara que el mayor violador es el propio sistema judicial en sí. En “Puzzleak,” al palacio de la justicia se le llama “Bortxaketaren Jauregia”  que quiere decir “El Palacio De La Violación”. Creo que es bastante tajante el cortometraje Puzzleak en ese sentido. Lo que se suele citar como “sistema judicial” no es en realidad otra cosa que la violación a gran escala, industrializada, y organizada. Realizada desde y amparada por las máximas instituciones. Espero que sirva para abrir los ojos un poco.

3. La cinematografía de Puzzleak tiene una fuerte carga emocional. ¿Qué decisiones tomaste en términos de fotografía para reforzar el mensaje de la historia? 

Es tan crudo lo que se denuncia que decidimos situarnos afuera y lejos, tanto del mundo del fotógrafo como del Palacio de la Violación. Fuero pero denunciándolo, en toda su crudeza y sin edulcorarlo mientras encontrábamos la belleza en el mundo de la protagonista. Eso fue bonito y parcialmente sanador. El cine tiende a ensalzar los procesos judiciales cuando son una tortura. Nosotros no quisimos entrar ni a sus sórdidos espacios ni a su tramposo lenguaje.

4. Co-dirigir con una víctima del caso añade una dimensión única al proyecto. ¿Cómo fue este proceso creativo conjunto y qué retos enfrentaron para equilibrar lo personal con lo narrativo?

Esta historia tiene un alto componente de trauma, y sumergirse en él es en parte traumático, por una parte. Por otra, plantarle cara al trauma y explorarlo tiene un punto apasionante, el de la superación. Superación necesaria para todo, para poder contarlo bien y poder vivir con ello bien. Sin taparlo mientras crece como un quiste. Pero ha habido que compartir vivencias muy duras. Creo que en mi caso la necesidad vital que tenía de que esto se contara me ha llevado a unos niveles de empatía y paciencia que no sabía que tenía. Ahora miro atrás y me asombro con lo que hemos llegado a hacer.

5. El título Puzzleak refleja el doloroso entramado de fallos judiciales y silencio que rodeó el caso. ¿Cómo utilizaron los elementos visuales y sonoros para capturar esta complejidad?

Ya lo siento, pero que es que no termino de ver eso que dices de los fallos judiciales. Creo que una vez uno ve con claridad para quién funcionan los procedimientos judiciales, la realidad es que funcionan a la perfección, como un reloj suizo. Es asombroso. No se trata de fallos caóticos inconexos. Es un cosmos perfectamente organizado, tal y como le escuché una vez al escritor Joan Mari Torrealdai.

6. Una de las mayores denuncias del corto es la revictimización por parte de las instituciones. ¿Han recibido feedback de otras personas que se identifiquen con este mensaje?

Básicamente sí, es una constante, pero la cosa va más allá. Salvo alguna que otra persona que al trabajar de cara al público parece tener que mantener ciertas composturas, el resto del mundo y sobretodo la gente de a pie lo ve más o menos así como dices, concretamente más como lo dice la prota. Me explico: no es exactamente que las instituciones revictimicen sino que es la justicia y el sistema los principales victimarios a tener en cuenta. Eso parece quedar bastante claro.

7. Con la preselección a los Goya, Puzzleak gana visibilidad. ¿Qué impacto crees que puede tener esto en la percepción pública de los temas tratados en el documental?

Como con cada selección y con cada premio, estos temas van ganando visibilidad. La gente no es tonta, y mucha gente ya conoce la historia por otros medios, y lo que ve es que la historia va ganando terreno, peso y credibilidad. Y la gente que ha conocido este tema desde que estaba silenciado, ahora se emociona. Y se ve cada vez más posible una película o serie que escarbe las distintas ramificaciones de esta trama donostiarra que a estas alturas tan bien conocemos.

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