El cortometraje documental Los 30 (no) son los nuevos 20, dirigido por Juan Vicente Castillejo Navarro, se adentra en la nostalgia, las transformaciones personales y las dinámicas de amistad en la generación millennial. Preseleccionado para los Premios Goya 2025, esta obra íntima y reflexiva ha resonado en festivales como Abycine, Bogoshorts y Lesgaicinemad. Hablamos con su director para conocer más sobre la gestación de esta película y su impacto.

- ¿Qué te inspiró a explorar el tema de las relaciones y los cambios generacionales en Los 30 (no) son los nuevos 20?
La inspiración nació en mi propio entorno de amigos del pueblo. Me di cuenta que teníamos unas dinámicas concretas de relacionarnos, expresarnos y de vivir diferentes a las que se esperan de nosotros en el entorno rural. Me puse a recoger anécdotas a darme cuenta de cómo nos expresamos entre nosotros y cómo cambiaba esa forma dependiendo el contexto y de quién estuviera frente a nosotros.
- ¿Hay elementos autobiográficos en la historia que narras?
Si, por supuesto. Al final es una exploración de mi entorno. De cómo vivimos, nos relacionamos y de las cosas que escondemos tras las puertas de un polvoriento patio manchego.
- El corto parece ser un retrato generacional. ¿Qué crees que define a la generación millennial y cómo quisiste plasmarlo en tu obra?
Me gusta definir nuestra peli como un Manifiesto de la generación Millenial. En concreto de la generación millenial que viene o que vive en un pueblo. Quise plasmarlo a través de la No Ficción porque creo que sería lo más parecido a ese retrato generacional.
El motivo por el que decidimos grabar un cumpleaños y su fiesta es, sencillamente, porque es el momento en el que más relajado nos podemos encontrar con nuestros amigos, pero en los que también salen a relucir tensiones o dónde sencillamente te das cuenta de que las cosas han cambiado con tu entorno. Era importante que los participantes se sintieran a gusto y que poco a poco, por la dinámica del rodaje, se olvidaran de la cámara.

- El rodaje en Barrax, tu pueblo natal, aporta una conexión íntima al proyecto. ¿Cómo influyó el entorno en el desarrollo de la historia?
El entorno y el contexto lo es todo e influyó de una manera determinante. Aunque todo sucede de puertas para dentro, o cómo dicen en mi pueblo “De Portás pa´dentro”, encerrarnos en el patio con ellos de fiesta era importante, sin miradas ajenas porque eso echaría al traste todo lo que estábamos grabando. Era importante tejer esa intimidad del equipo con los protagonistas y no ser juzgados. Los que somos de pueblo sabemos lo que son las miradas y el qué dirán y es algo que nos determina. A su vez ser de pueblo también tiene cosas buenísimas porque dan igual las clases, da igual tu mochila al final creas un grupo de amigos en lo que solo importa el Ser.
- ¿Qué retos enfrentaste durante la producción, especialmente al combinar lo íntimo con lo universal en la narrativa?
El mayor reto era grabar conversaciones aparentemente banales y darle un sentido narrativo. Fueron muchas horas de rodaje en los que proponíamos temas que a veces ni seguían. 12 horas de rodaje dan para mucho material que hay revisar y componer por los que un argumento predefinido es totalmente necesario.
Otra dificultad fue la grabación en sí. Nuestra directora de foto, Gloria Gutiérrez Asla, operó la cámara siguiendo las conversaciones espontaneas de los protagonistas durante todas las horas de rodaje, estando atenta tanto a mis instrucciones cuándo veía algo interesante a destacar o como cuándo veía ella algún importante que debería estar en encuadre.
- Los 30 (no) son los nuevos 20 ha tenido un recorrido exitoso por festivales. ¿Qué impacto han tenido estas proyecciones en ti como director y en el público?
Pues por ejemplo en Bogotá recibí el abrazo de una chica dándome las gracias por reflejar un sentimiento. No olvidaré ese momento de que alguien se sintiera representada de esa manera y de la nostalgia que le había producido nuestro relato. Por ese momento mereció la pena contar nuestra historia.
- Con la preselección a los Goya, ¿qué significa este reconocimiento para ti y tu equipo?
Pues para nosotros esta preselección es algo muy importante para nosotros porque reconfirma el recorrido de nuestro docu y la importancia de este.
Nos encantaría estar nominados para poner un broche maravilloso a nuestro recorrido en festivales pero llegar hasta aquí está siendo algo impresionante. Está haciendo que la gente vea más nuestro trabajo y nos están llegando comentarios realmente bonitos que no se quedan en lo superficial y que entienden perfectamente el subtexto de nuestra peli.
- ¿Tienes nuevos proyectos en mente que sigan explorando temas generacionales o te gustaría experimentar con otros enfoques?
Pues precisamente estamos en desarrollo de un cortometraje, EL CUENTO DE UNA PUNKY ADOLESCENTE, esta vez de ficción. Acabamos de recibir dos premios en el laboratorio que han creado los campañerxs de HUMOR EN CORTO, además de recibir el apoyo de La Junta de Castilla-La Mancha, Ayuntamiento de Barrax y CMMedia. Esperamos completar la financiación este verano y rodar en Octubre del 25.
- Para aquellos cineastas jóvenes que quieren dar voz a su generación, ¿qué consejo les darías?
Pues que hablen de lo que conocen, que escuchen y se escuchen a sí mismos. Mirando a su entorno y al contexto aflorarán de manera natural sus propias voces.
